
La Bahía de Mujeres es un umbral.
Aquí el Caribe comienza a transformarse:
las corrientes se suavizan, la luz se vuelve más amplia
y el mar abre espacio a uno de los sistemas arrecifales más accesibles y frágiles del norte de Quintana Roo.
Entre Isla Mujeres y la costa continental,
estos arrecifes han sido durante décadas escuela, refugio y primer encuentro con el mundo submarino
para buzos, guías y observadores atentos.
Manchones, Chitales, La Bandera, No Name y Grampín
no son solo nombres de puntos de inmersión:
son pequeñas geografías vivas donde conviven corales duros y blandos,
cardúmenes en tránsito, juveniles que aprenden a moverse
y especies que encuentran aquí un equilibrio delicado.
Esta sección reúne imágenes tomadas en distintos momentos y condiciones,
como testimonio de un mar que se muestra generoso
cuando se le observa sin prisa y con respeto.
La Bahía de Mujeres no se explora para conquistarla,
sino para aprender a flotar dentro de ella.