Hay lugares donde el pasado duerme.
Y hay lugares donde el pasado sigue hablando.
El Templo Mayor no es una ruina.

Es un corazón expuesto.
Una herida que no cierra… y por eso sigue viva.
En pleno centro de la Ciudad de México, entre el tráfico y las vitrinas modernas, se alzan las piedras que una vez sostuvieron la cosmogonía mexica.

Y bajo tierra… el museo.
Un santuario subterráneo donde los dioses aún respiran.

Salí del recorrido por el Templo Mayor y vi las capas constructivas asomándose por entre los edificios coloniales y la Catedral.
Parecían murallas rotas… pero en realidad eran raíces.

Entré al museo. Bajé.
Y cada nivel parecía llevarme más profundo: no sólo en el subsuelo… sino en la conciencia.
Recorrí las salas como quien abre códices de piedra.

Me maravillo la figura de Mictlantecuhtli

Vi cráneos, cuchillos rituales, ofrendas a Tláloc y a Huitzilopochtli.
Vi esculturas enormes y fragmentos diminutos.

La factura del arte mexica vibro en lo mas profundo de mi ser al asomarme a lo profundo.

Lo grandioso e impactante fue ver por primera vez a Tlaltecuhtli en su forma monumental.

Pero lo que más me conmovió fue la Piedra de Coyolxauhqui.
Redonda. Quebrada. Enorme.
La Coyolxauhqui no es solo una diosa desmembrada.
Es la luna caída, la hermana sacrificada, el espejo de todo lo que ha sido negado y sin embargo sobrevive.

Ahí entendí algo: la historia del México antiguo no se cuenta… se enfrenta.
El Templo Mayor enseña que:
Lo mas profundo de nuestra historia está bajo nuestros pies.

Que cada paso sobre la ciudad es un paso sobre los sueños rotos y los cantos olvidados.
Que no todo fue destrucción: también hubo resistencia en la memoria.

Y que visitar este museo no es ir al pasado…
es volver al centro.

Antes de salir, miré la piedra de Coyolxauhqui una vez más.
Estaba partida.
Pero no muerta.

Historia y contexto
- Ubicación: Calle Seminario 8, justo detrás de la Catedral, en pleno Centro Histórico de la CDMX.
- Naturaleza del museo:
- Es el museo de sitio de la zona arqueológica del Templo Mayor.
- Su objetivo es exponer los hallazgos de las excavaciones realizadas desde 1978 en el recinto sagrado de Tenochtitlan.
Desde afuera parece un edificio discreto; por dentro, es el “archivo central” de lo que fue el corazón del imperio mexica.
Breve historia del museo
- Después del hallazgo del monolito de Coyolxauhqui en 1978, se creó el Proyecto Templo Mayor y comenzó la excavación sistemática del recinto sagrado.
- Entre 1978 y 1982 se recuperaron miles de objetos (el tríptico oficial habla de más de 7,000 piezas).
- El museo fue inaugurado el 12 de octubre de 1987, diseñado por Pedro Ramírez Vázquez y Jorge Campuzano; la museografía inicial estuvo a cargo de Eduardo Matos Moctezuma.
- Hoy reúne miles de objetos procedentes de más de 110–120 ofrendas del Templo Mayor.
El museo nace como la prolongación bajo techo de la excavación, no como colección hecha a posteriori.
La lógica del edificio: dualidad Huitzilopochtli / Tláloc
El museo está pensado como un reflejo del propio Templo Mayor:
- El lado sur del edificio está dedicado a lo que corresponde a Huitzilopochtli: guerra, sacrificio, tributo.
- El lado norte se dedica a Tláloc: lluvia, agricultura, flora y fauna acuática.
- Todo el conjunto está también orientado hacia el poniente, como el Templo Mayor original.
Es decir, usted no sólo ve piezas: camina dentro de una versión conceptual del templo.
Las 8 salas y qué mirar en cada una
Las salas suelen describirse así (la numeración puede variar un poco según fuente, pero el contenido es este):
- Antecedentes arqueológicos / De Coatlicue al Templo Mayor
- Contexto de los hallazgos desde el siglo XVIII (Piedra del Sol, Coatlicue) hasta Coyolxauhqui y las excavaciones modernas.
- Ideal para situar cómo se redescubre Tenochtitlan bajo la ciudad colonial.
- Ritual y sacrificio
- Ofrendas, cuchillos de sacrificio, cráneos, elementos asociados al sacrificio humano y a la consagración de edificios.
- Excelente para explicar el vínculo entre guerra, sacrificio y mantenimiento del cosmos.
- Tributo y comercio
- Objetos que muestran la red tributaria y comercial del imperio: conchas marinas, piezas de jade, turquesa, obsidiana de Pachuca, etc.
- Ayuda a ver Tenochtitlan como centro económico y redistribuidor, no sólo militar.
- Huitzilopochtli
- Dedicada al dios mexica de la guerra y el sol:
- destaca la escultura en barro del Guerrero Águila, procedente de la Casa de las Águilas;
- figuras de portaestandartes (Centzonhuitznahua);
- un gran fragmento de Xiuhcóatl, la serpiente de fuego.
- Esta sala es perfecta para entender la ideología militar mexica.
- Dedicada al dios mexica de la guerra y el sol:
- Tláloc
- Piezas asociadas a Tláloc y al agua: braseros, vasijas, ofrendas acuáticas.
- Aquí está la famosa Olla Tláloc, vasija con rostro del dios, hallada en la Ofrenda 21 y pieza central de esta sala.
- Flora y fauna
- Restos de plantas, semillas, maderas, aves, peces, mamíferos, reptiles recuperados en ofrendas.
- Muestra la riqueza ecológica que alimentaba el simbolismo del templo: jaguares, águilas, animales marinos, etc.
- Agricultura
- Objetos vinculados al maíz y otros cultivos, deidades agrícolas y maquetas de chinampas y del tianguis de Tlatelolco.
- Es buena para explicar la base material del poder mexica: comida y control del paisaje.
- Periodo colonial y moderno / Arqueología histórica
- Materiales que abarcan desde la Conquista hasta la época moderna, incluyendo evidencia de cómo la ciudad colonial se montó sobre el recinto sagrado.
- Cierra el recorrido llevando al visitante desde Tenochtitlan hasta la CDMX actual.
Piezas mas destacadas
- Monolito de Coyolxauhqui
- Aunque su ubicación principal está en la zona arqueológica, su historia y lectura se complementan en el museo.
- Representa a la diosa lunar desmembrada y es la clave del mito de Coatepec.
- Monolito de Tlaltecuhtli (vestíbulo del museo)
- Relieve colosal de la deidad de la tierra, una de las obras mexicas más grandes conocidas.
- Olla Tláloc (Sala 5 – Tláloc)
- Vasija con el rostro del dios, hallada con conchas y cuentas de piedra verde.
- Guerrero Águila y Mictlantecuhtli (Sala Huitzilopochtli)
- Esculturas de barro de una calidad impresionante, asociadas a la Casa de las Águilas.
- Ofendas “marinas” y objetos de madera
- Estrellas de mar, corales, conchas y miles de objetos de madera tallada hallados en las ofrendas más recientes; son esenciales para mostrar la riqueza ritual del Templo Mayor.
Con esas piezas usted puede articular un relato fuerte sobre cosmología, guerra, agua, comercio y muerte.
Cómo explorar el museo
- Entrar por la zona arqueológica
- Seguir la pasarela que rodea las ruinas y muestra las etapas constructivas del templo; esto prepara la mente para lo que veremos en vitrinas.
- Pasar al museo y seguir la dualidad
- Empezar por las salas de contexto (antecedentes, ritual, tributo).
- Luego “subir” a Huitzilopochtli (guerra, sacrificio) y cruzar hacia Tláloc (agua, agricultura).
- Terminar con flora/fauna, agricultura y periodo colonial–moderno, que conectan Tenochtitlan con la ciudad actual.
- Cerrar en el vestíbulo
- Terminar frente a Tlaltecuhtli, como si fuera la boca de la tierra que devora y regenera todo lo visto.
Es un recorrido que puede contar como:
del redescubrimiento arqueológico,
al corazón teológico (Huitzilopochtli–Tláloc),
y de ahí a la vida material (comercio, agricultura, animales),
para salir finalmente a la CDMX moderna.
Datos prácticos:
- Horario: martes a domingo, de 9:00 a 17:00 h; lunes cerrado.
- Entrada general: alrededor de $100 MXN, incluyendo museo + zona arqueológica.
- Entrada gratuita:
- menores de 13,
- estudiantes y docentes con credencial,
- adultos mayores,
- personas con discapacidad;
- domingos: entrada libre para visitantes nacionales (y residentes, según lineamientos vigentes).
Consejos para otros viajeros
- Observa los objetos con pausa: cada figura tiene una carga simbólica profunda.
- No te pierdas la sala dedicada a Tláloc y a los rituales acuáticos.
- Lee las placas y fichas técnicas , pero sobre todo siente lo que las piezas comunican, su energía: son mensajes tallados, no sólo artefactos.
- Al salir, quédate un momento frente a la Catedral: dos mundos, dos tiempos… un mismo espacio sagrado.
Explora también:
- Museo Nacional de Antropología — cosmogonía expandida
- Museo Anahuacalli — visión de lo ancestral desde el arte
- Centro Histórico de la CDMX — ritual urbano y colonial
- Tlatelolco — la ciudad gemela y su historia trágica
- Rutas del México antiguo en RutaMX