
Cozumel es corriente.
Aquí el mar no se queda quieto: avanza, rodea, arrastra y revela.
El Parque Nacional Arrecifes de Cozumel protege uno de los sistemas arrecifales más reconocidos del Caribe,
no por su espectacularidad solamente,
sino por la compleja relación entre profundidad, visibilidad y vida que ocurre en sus paredes y jardines submarinos.
Palancar, Santa Rosa, Paraíso, Dzul-Ha, Tormentos, Yucab, Paso del Cedral y Chankanaab
forman parte de un corredor donde el buceo se convierte en desplazamiento consciente,
donde el cuerpo aprende a leer la corriente
y la mirada se acostumbra a observar sin interferir.
Las fotografías que integran esta sección nacen de inmersiones repetidas,
de recorridos lentos,
de la espera silenciosa frente a una morena, un tiburón nodriza o un banco de peces en movimiento.
Este no es un catálogo de postales,
sino un registro visual de encuentros breves
con un ecosistema que sigue vivo
y que exige, más que admiración, cuidado.
Bucear en Cozumel es aprender a dejarse llevar
sin perder conciencia del lugar que se atraviesa.