Golfo de México

Elementos arquitectónicos relacionados con culturas del Golfo de México.

El Golfo fue humedad antes que piedra.
Fue río antes que ciudad.
Fue selva, niebla y corriente mucho antes de convertirse en centro ceremonial.

En esta región, el Anáhuac aprendió a vivir en un mundo que nunca se detiene.
Las lluvias marcan el tiempo,
los ríos organizan el espacio
y la tierra fértil exige una relación constante de cuidado y adaptación.

Aquí, los santuarios no se imponen al entorno:
emergen de él.
Se levantan en llanuras inundables, en colinas suaves, en bordes de selva,
dialogando con el agua dulce, con el mar cercano
y con una vegetación que cubre, oculta y protege.

La cosmovisión del Golfo entiende el territorio como un organismo vivo.
Todo circula:
el agua,
los bienes,
los rituales,
las ideas.

Por eso, los centros ceremoniales de esta región fueron también nodos de intercambio,
lugares donde se encontraron pueblos, lenguas y tradiciones,
y donde la espiritualidad se expresó en formas tempranas y poderosas.

La arquitectura del Golfo no busca rigidez.
Acepta el desgaste,
la humedad,
la transformación constante.
Sus espacios sagrados nos recuerdan que lo sagrado no siempre es permanente en la forma,
pero sí en la intención.

Recorrer los santuarios del Golfo es caminar un territorio que nunca está seco del todo:
ni en el suelo,
ni en la memoria.

Aquí, el agua no es límite.
Es camino.
Es origen.

LA VENTA (Tabasco): El altar de barro de los antiguos

Templo principal cubierto de vegetación en La Venta, Tabasco
La Venta Tab.
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